No es lo duro…
Estoy viviendo una de esas temporadas laborales tan demoledoras y asfixiantes que hasta escribir este post (a las 2am) se me antoja pecaminoso, sabiendo que hay tanto trabajo pendiente. Estas semanas han sido robóticas: trabaja, duerme, trabaja, duerme… (y mal-come en el proceso). Ni tiempo de cortarme el cabello he tenido, ando luciendo peinado a la neanderthal.