Atentado
Ayer sábado, por invitación del Tiburón, participe en el Atentado Poético. Este atentado, en los mas simples términos, consiste en hacer llegar un libro a una persona desconocida. Con qué finalidad se han de preguntar ? Creo que cada uno de los que participamos en este movimiento global tuvo razones muy particulares. En lo personal, quería experimentar la sensación de regalar algo de valor a una persona totalmente desconocida sin esperar recibir algo a cambio. Tenía la sensación de que no sería escuchado por todos. Que la desconfianza se entrometería.
Fuimos cinco los asistentes (El Tiburón -solo a el conocía-, Gaby su novia, Andaira y Daniel) y seis los contribuyentes (Sonia contribuyó pero no asistió), que logramos juntar 25 libros. En términos de libros es muy poca cantidad, pero en número de personas suena mas interesante.
Los 25 libros fueron repartidos entre los 5 asistentes. Yo decidí no escoger, por lo que me quedé con los “indeseados”. Una selección de libros con unos títulos dificiles de vender en una plaza que no se caracteriza por ser lugar de reunión de letrados dentro de una ciudad que no lee. Si mal no recuerdo los libros en cuestión fueron El Todopoderoso, Como apreciar el cine, Inventa tu propia aventura, Confesiones de Dios y El Crimen como bella arte.
Después de la selección de libros no separamos, cada quien escogió su camino y la forma en que repartiría los libros. He aqui un recuento de los personajes que me encontré en mi andar y de como se repartieron los libros.
La señora y el niño
Intenté regalar primero el libro de la serie Inventa tu propia aventura. Uno de esos libros que cada 3 páginas ofrecen diversas alternativas sobre cómo continuar la historia, algunas de ellas de fatales consecuencias. Era un libro apto para niños y la primera banca a mi derecha estaba ocupada por los candidatos perfectos: una madre y su hijo. Le pregunté a la señora si le podía robar unos segundos de su tiempo. Interprete su sorpresa como un sí y le explique brevemente lo que estabamos haciendo. “Hoy no gracias” me contesta. “Pero no los estoy vendiendo, los estoy regalando. Toma, es tuyo, para que lo lea tu niño, es un libro divertido.” “Ahh, muchas gracias, pero no sabe leer todavía.” Mi famosa incapacidad para calcular edades haciendo de las suyas. Un minuto mas tarde la señora había aceptado gustosa el regalo, y todavía perpleja juró leerselo a su pequeño.
La pareja
A estos los escogí de espaldas, sin verles la cara, sentados en una banca. Me dejé llevar por el cabello de él. Una melena larga típica de los cantantes de música regional. Me había propuesto buscar los candidatos mas diversos y la cabellera era motivo suficiente. Y llegué en un mal momento. El tenso silencio que experimente mientras me acercaba a ellos indicaba una pelea reciente. Mi introducción pareción no importarles, al igual que mis siguientes tres frases. Creo que los espanto un poco que el libro que les mostraba era Confesiones de Dios, han de haber pensado que yo era un predicador en busca de almas perdidas. Cuando me di cuenta de que miraban fijamente el libro, expliqué que era una casualidad, que yo tenía esos libros por pura casualidad y que había libros de toda índole, y para demostrarles la variedad escojo otro libro y para mi suerte sale El Todopoderoso. Mal ejemplo. El silencio lo interrumpe el novio, quien al parecer se encontraba sorprendido por la oferta. “Cual quieres?” le pregunta a su pareja. “Ése que me había mostrado al inicio, el de Dios”.
La turista
Tenía el caminado característico del turista: miraba a todos lados menos al frente y llevaba una cámara fotográfica en la mano, por lo que se asusto un poco cuando le hablé. El susto tardo rato en pasar, pues cada palabra que decía la llevaba un paso mas lejos de mi. Viendo que se alejaba poco a poco, aceleré mi speech para ver si pegaba “Es gratis, no estoy vendiendo nada, son libros, te lo juro.” Tardé cinco minutos en convencerla de que no había cámars ocultas y de que no había truco. Podía escoger el libro que quisiera y decidió aprender a Apreciar el Cine.
Otra pareja
Mi breve introducción les interesó lo suficiente pero no sabían que libro escoger. Me pidieron mi opinión, pero yo no había leido ninguno de los dos libros restantes, solo había leido la parte trasera de El Todopoderoso. Basado en esto, desarrollé una micro historia de la supuesta trama. Suficiente para que les llamara la atención y decidieran llevárselo.
La señora mayor
“Señora, me permite un seg…” “Hoy no muchas, gracias, de verás… Hoy no, gracias, gracias, hoy no….” mientras aceleraba el paso y agitaba sus manos frente a mi, la señal internacional de no te acerques.
El fotógrafo
Lo vi leyendo y con cámara en mano. Candidato ideal. Mi propuesta le llama mucho la atención y decide compartirme lo que interesadamente leía. Una revista de fotografía un tanto manoseada. No parecía entender el inglés de sus artículos, pero me confiesa “leo esto porque es lo que me da el pan” y señala a su cámara. “Es muy bueno leer, pero yo tengo que concentrarme en lo mio. Gracias”.
El aislado
Hombre duro, leyendo atentamente un periódico de esos periódicos de poca circulación mientras escuchaba algo en sus audífonos. Me paró frente a el, sin decir nada, pues probablemente de nada sirve. Un par de segundos tarde en verme y le muestro el libro. Con movimientos lentos, como los de quien esta a punto de perder la paciencia a menos de que exista una buena razón para ser interrumpido, dobla su periódico, se quita los audífonos, se endereza y no dice palabra. “Estoy regalando libros, solo me queda este.” El Crímen como bella arte no suena muy atractivo, pero el parece entender eso y el hecho de que yo aparente no saber nada sobre el y trata de justificarme “En esta vida hay que leer de todo, todo ilustra, hay que ver todas las opiniones y puntos de vista, lo bueno, lo malo.” Bingo
Oh! Maravilloso. Qué difícil hacerle entender a un desconocido que no estás pidiendo nada a cambio, y encima con esos títulos.
Les pusiste la dirección de tu blog o alguna forma de contacto para saber si los libros les gustaron o cualquier otro feedback?
sí, cada libro llevaba pegada una hojita (no supe quien la diseñó) en la que se explicaba lo que se estaba haciendo y se invitaba a hacer lo mismo. También había una dirección de correo para recibir comentarios.
Era una excelente idea, pero no me animé a hacerla. :S
Sería interesante saber que pensarán esas personas de nosotros y del atentado cuando hayan leido los libros.
Saludos.
Hey, entonces ¿todavía puedo hacerlo? ¿Qué debe llevar la etiqueta que va dentro de los libros?