De regreso en Monterrey
El dia de ayer terminó mi viaje a Nueva York.
Por razones meramente circunstanciales no visitamos los lugares típicos que generalmente le recomiendan a uno. Terminamos caminando y comiendo en lugares que antes hubiera pasado por alto. Estos lugares y esa gente tan diversa que por ahi andaba fueron lo que me hizo saborear un poco el NY de todos los dias.
No visité el MoMA, solo pude asistir a un espectáculo de Broadway y tampoco pude tomarme unas cervezas con Sebastián. Comí una pizza inolvidable, recorrí unos vecindarios muy coloridos y tan diverso que el único detalle que me hacía sentir extranjero era el no saberme bien todas las lineas del metro. La vida fluye tan rápida, los lugares de interés abundan y las distancias son más grandes de lo que aparentan. Caminé tanto que me lastimé un músculo y terminé recorriendo el Museo Metropolitano en silla de ruedas — un duro golpe al ego de aquel corredor que no hace mucho fui.
NY me ha dejado con un gran sabor de boca pero con toque de frustración por todo lo que quedó pendiente. Si algo me trajé conmigo son las ganas de regresar pronto.
NY no puede conocerse si no es caminando!
Me quede esperando tu llamada… pero bueno, la proxima vez sera.
Y si, NY tiene esa peculiaridad de que es tan heterogeneo que nadie se puede apropiar de la ciudad, no le pertenece a nadie, asi que lo unico necesario para sentirte niullorquino es sentirte niullorquino (y aprenderte un par de lineas del metro y encontrar a algun turista caminando mas lento que tu)