De SPAM y el abaratamiento de las cosas.
Por circunstancias laborales, me encuentro cotizando el envío de un correo a una lista de personas. Y no, no es SPAM. La lista es double opt-in, osea, que tu mail no termina con ellos a menos que tu así lo quieras. De hecho, las personas que estan en esas listas reciben algún beneficio por leer los correos que les llegan.
Dejando eso a un lado, yo imaginaba que el costo de un correo masivo era de unos cuantos centavos por email. ¡Oh gran sorpresa! El costo de enviar un email es de casi un peso.
Asumiendo que un 15% leerá el mail y un 10% (cuando mucho) le dará click, tendría que gastar decenas de miles de pesos para lograr que unas 3 mil personas visiten el sitio en cuestión.
Como dicen por ahi, hacer las cosas legalmente, sale caro.
Nunca mandaría SPAM, pero para poner las cosas en perspectiva, un listado de 100 mil correos de “Monterrey” se vende por $600 pesos.
Creo que la idea de mi cliente de enviar un mail masivo de forma formal no verá la luz.